Lo que sale caro en un sofá no es la tela: es la espuma. Cuando un líquido llega a ella, guarda la humedad y luego el olor, y ningún lavado de la funda lo arregla. Es el único daño de verdad irreversible del día a día.
La polipiel es el único de nuestros materiales que lo impide por completo. Su superficie es cerrada: no hay hilos entre los que un líquido pueda colarse. Un vaso volcado se queda encima, indefinidamente, hasta que alguien pasa una esponja. Es lo que la distingue de la tela repelente al agua, que te da tiempo pero exige que estés presente.
Por eso es la opción indicada cuando un accidente puede pasar desapercibido:
- un niño pequeño solo en la habitación
- un animal que duerme en el asiento
- un dormitorio o un salón donde el sofá sirve también de cama de vez en cuando
La polipiel tiene una segunda ventaja en un cojín de asiento: el pelo de los animales no se engancha. Se queda en la superficie y se quita pasando la mano, mientras que un textil lo retiene en la trama.
Nuestra polipiel es flexible y ligeramente granulada, no se agrieta al doblarla y resulta agradable en contacto directo con el cuerpo.
Mide cada cojín en plano, primero el largo y luego el ancho, y elige el tamaño superior si dudas; el tamaño de asiento o de respaldo se elige en la ficha del producto. Para limpiarla basta una esponja húmeda con un poco de jabón suave: ni lavadora, ni secadora, ni productos abrasivos o con disolventes. Tienes 30 días tras la entrega para devolver tu pedido o cambiarlo, según disponibilidad.