Un tejido elástico no se corta a la forma de un sofá concreto: se teje en punto para deformarse en los dos sentidos y luego recuperar su tensión. Gracias a eso cubre tanto un brazo redondo como uno cuadrado, un respaldo recto como uno inclinado, sin tener que elegir un modelo según la marca del sofá.
Tres tejidos elásticos, tres acabados. El punto liso es el más flexible y el más económico, con la mayor variedad de colores. El jacquard repelente al agua, tejido con relieve, se estira igual y hace que los líquidos formen gotas en la superficie. El terciopelo de pelo corto, también elástico, aporta profundidad de color y suavidad al tacto.
En la práctica, basta con una medida: de un brazo al otro, siguiendo la forma del sofá, brazos incluidos, con el metro pegado a la tela. Cuatro tallas cubren la gran mayoría de los sofás del mercado.
- 1 plaza: de 90 a 140 cm
- 2 plazas: de 145 a 185 cm
- 3 plazas: de 190 a 230 cm
- 4 plazas: de 235 a 300 cm
Si tu medida queda entre dos tallas, elige la más grande. El tejido se tensa para compensar la diferencia, mientras que una funda demasiado justa marca las esquinas y acaba saliéndose cada vez que alguien se sienta.
Colocarla lleva dos minutos y ninguna herramienta. Pones la funda por el respaldo, la bajas hasta el asiento y metes la tela sobrante en los huecos entre el asiento y el respaldo. Las barras de espuma incluidas se meten al fondo de esos pliegues, con la tela sobrante. Con el uso, puede moverse un poco: basta un gesto para recolocarla.
Para un sofá rinconera, cuenta dos fundas, una por sección; para un sofá en U, tres. El cuidado se resume en un lavado en lavadora a 30 °C sin suavizante y un secado al aire libre. Evita la secadora, que cansa las fibras elásticas. Si la talla no te va bien, tienes 30 días desde la entrega para cambiarla.