Es alrededor de la mesa donde ocurren los accidentes que más manchan de la casa, y es en las sillas donde acaban. Salsa, vino tinto, zumo de fruta, chocolate: son justo las manchas más difíciles de quitar de un tejido normal, porque penetran rápido y tiñen la fibra en profundidad.
El jacquard repelente al agua actúa justo en ese momento. Su tejido muy apretado, junto con un tratamiento de superficie, impide que la gota se extienda: se queda como una bolita sobre la tela. La recoges con un paño seco, sin frotar.
El gesto correcto tiene dos pasos:
- presionar en seco para absorber la gota, sin frotar nunca
- pasar después un paño apenas húmedo y dejar secar al aire
Frotar es el único error que de verdad importa: empuja el líquido entre los hilos y anula el efecto del tratamiento.
El dibujo jacquard, tejido en la propia tela y no estampado, cumple una segunda función útil: su relieve disimula las huellas de uso y las pequeñas marcas del día a día mucho mejor que un tejido liso. En un comedor que se usa a diario, se nota al cabo de unos meses.
La funda es de talla única y cubre las sillas de comedor habituales, sin brazos: respaldo de 45 a 60 cm de alto y de 40 a 50 cm de ancho, asiento de 40 a 50 cm. Lavado a 30 °C sin suavizante: el suavizante es el único producto que de verdad estropea el tratamiento repelente al agua. Tienes 30 días desde la entrega para cambiarla.