Todos nuestros tejidos protegen. El polar hace algo más: hace el sofá más cómodo de lo que era. Su superficie mullida conserva el calor del cuerpo, y eso cambia mucho la sensación cuando te sientas en una habitación fresca o cuando te acomodas para toda la velada.
Es el tejido que más se elige en tres casos:
- un salón que sigue fresco en invierno, o una habitación mal orientada
- un sofá auxiliar o de la habitación de invitados, que se usa de vez en cuando
- un rincón de lectura o de tele donde se pasa mucho rato sentado
El polar es también el más agradecido de nuestros tejidos en el uso diario: su superficie irregular disimula las huellas, las marcas de presión y las pequeñas bolitas mucho mejor que una tela lisa. En un sofá muy usado, las marcas del día a día se ven menos.
Eso sí, tiene dos límites que conviene conocer antes de hacer el pedido. Retiene más el pelo de los animales que una tela de trama apretada, y no es repelente al agua: un líquido derramado penetra al instante. Si lo que más te preocupa son las manchas, elige el jacquard repelente al agua o la polipiel.
Cada funda se pone sobre su cojín como una sábana bajera y se tensa sola. Mide el cojín en plano, primero el largo y luego el ancho, y elige el tamaño superior si dudas; asiento o respaldo se elige en la ficha del producto.
Lavado a máquina a 30 °C sin suavizante, secado al aire libre, sin secadora. Tienes 30 días tras la entrega para devolver tu pedido o cambiarlo, según disponibilidad.